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sábado, 14 de agosto de 2010

¿La NASA oculta la existencia de los ovnis?

El ex astronauta de la NASA Edgar Mitchell, que viajó a bordo de la nave Apollo 14 en 1971, ha asegurado en una conferencia dedicada a los ovnis y extraterrestes, que los 'alien' existen y que el Gobierno de EEUU tiene ocultos OVNIS, según publica el 'Daily Telegraph'.
Mitchell explicó que en el año 1974 intentó investigar el famoso caso conocido como 'Incidente Roswell' sobre la caída de un objeto volador no identificado en territorio estadounidense, pero su investigación se vio truncada por las autoridades del país.
El ex astronauta, de 78 años, dijo: "No estamos solos. Nuestro destino, en mi opinion, es terminar formando parte de una comunidad planetaria... Tenemos que estar dispuestas a ir más allá de nuestro planeta y más allá de nuestro sistema solar para averiguar que es lo que está ocurriendo realmente allí fuera".
Mitchell cerció en Roswell (Nuevo México), localidad en al que en 1947 algunos de sus vecinos creyeron ver como un ovni se accidentaba. Según Mitchell, los habitantes de la zona fueron silenciados por las autoridades militares. Él mismo llevó ante el Pentágono el hecho, pero cuando parecía que iba a tener acceso a los informes de lo ocurrido toda la investigación se vino abajo.
Por su parte, la Nasa no ha tardado en reaccionar a las palabras de Mitchell. Según la agencia, la NASA "no realiza ningún tipo de seguimiento a ovnis", ni forma parte "de ningún encubrimiento sobre vida más allá de la Tierra".
ESTA ES LA ULTIMA ENTRADA DEL ESPECIAL DE OVNIS
Hagan propuestas y sugerencias para el siguiente especial o el tema de las entradas.

jueves, 12 de agosto de 2010

OVNIS en la antigüedad

Aqui estan algunas cronicas de supuestos OVNIS vistos en el pasado:

Durante el reinado del faraón Thutmose III (alrededor del 1450 A.C.), se escribió una insólita crónica con la descripción de “múltiples círculos de fuego” más brillantes que el sol y con casi cinco metros de diámetro, que aparecieron durante muchos días.
Finalmente éstos desaparecieron, después de ascender a lo más alto del cielo.
Mucho antes, el autor romano Julio Obsequens escribió, en el año 99 A.C., que “en Tarquinia, hacia la puesta del sol, un objeto redondo como un globo, un escudo redondo o circular llevó su trayectoria a través del cielo de oeste a este".
El 24 de septiembre de 1235, el General japonés Yoritsune y su ejército observaron globos no identificados volando ligeramente en patrones erráticos en el cielo de la noche, cerca de Kyoto, Japón.
Los generales consejeros le dijeron que no se preocupara porque “era simplemente el viento que hacía que las estrellas se movieran”.
De acuerdo con un antiguo informe, el 14 de abril de 1561 los cielos de Nüremberg, Alemania, se poblaron de una multiplicidad de objetos aparentemente enfrentados en una batalla aérea.
Estas visiones fueron consideradas generalmente como entidades sobrenaturales, ángeles y otros presagios religiosos.
Algunos investigadores contemporáneos creen que se trata del equivalente antiguo de los informes modernos acerca de los UFO

lunes, 9 de agosto de 2010

Roswell: La historia mas famosa de la Ufologia


La historia del accidente de Roswell empezó el 2 de julio de 1947, cuando Mac Brazel oyó una fuerte explosión en plena tormenta eléctrica.
A la mañana siguiente, Brazel, que era el administrador del rancho Foster, situado entre Roswell y la ciudad de Corona, salió a inspeccionar una bomba de agua. Por el camino descubrió una zona de un kilómetro de longitud sembrada de restos de un material que, cuando se doblaba, se volvía a enderezar espontáneamente.
También había trozos de lo que más tarde se vino a llamar las "viguetas en I", que tenían grabados unos extraños símbolos de color azul lavanda. Esas viguetas eran tan livianas como la madera de balsa y no podían romperse ni quemarse.
El 6 de junio, Brazel volvió al lugar, cargó los restos que pudo en su vieja camioneta y los entregó al sheriff de Roswell, quien a su vez los mostró al comandante Marcel. Éste los examinó y comentó que eran de un material muy extraño y totalmente diferente a lo que había visto.
Como oficial de información de la única unidad de bombardeo atómico del mundo, el parecer de Marcel merecía cierta credibilidad. El jefe de la base de Roswell, William Blanchard, ordenó a Marcel y a Sheridan W. Cavitt, un oficial de contraespionaje, que acompañasen al ranchero hasta el lugar y recogiesen los restos.
El HallazgoEn su libro Crash at Corona, Friedman recoge el testimonio de Marcel: "Los restos estaban esparcidos por una superficie inmensa. No eran de algo que se hubiese estrellado o hubiese estallado al chocar con el suelo. Eran de algo que explotó mientras volaba a gran velocidad. Mi opinión como entendido en aviación es que aquello no era un globo meteorológico ni un avión ni un misil".
El famoso video de la Autopsia a un Extraterrestre tuvo mucha similitud con las descripciones que hicieron aquellos testigos que vieron los cuerpos en 1947. Los dos hombres cargaron en sus vehículos todos los trozos que pudieron, dejando una gran cantidad de ellos. En el viaje de regreso a Roswell, Marcel se detuvo en su casa para enseñar algunos de los restos a su esposa y a su hijo.
A la mañana siguiente, el coronel Blanchard ordenó que se aislase la zona. Envió un grupo de soldados y policías militares al rancho, y se procedió a una búsqueda minuciosa por toda la zona. De vuelta a Roswell, el teniente Haut, el oficial de prensa, anunció la captura de un plato volador. La noticia fue difundida por la radio local y apareció en las ediciones vespertinas de los periódicos de la zona.
Mientras tanto, el comandante Marcel recibió orden de embarcar los restos del presunto platillo volador en un B-29 y trasladarse con ellos a Wright Field (actual base de Wright-Patterson), en Ohio, haciendo escala en el cuartel general de la 8a. Fuerza Aérea, en Fort Worth (Texas).
Mientras, en Washington, el jefe del Mando Aéreo Estratégico había tenido noticia del caso y se había puesto en contacto con el jefe de Estado Mayor de Fort Worth, al que encargó que inventase una historia alternativa y que dejase la gestión del incidente en manos del general Roger Ramey, el jefe de esa base.
Cuando Marcel aterrizó en Fort Worth, Ramey le dijo que no comentase nada, que él se hacía cargo del asunto. Irving Newton, el meteorólogo de la base, llevó al lugar de los hechos unos trozos de un globo meteorológico y de un reflector de radar, hecho de hoja de aluminio y varillas de madera. Marcel posó con esos restos falsos y se dijo a la prensa que se había cometido un error, que no era un platillo volador, sino un reflector de radar.
La nueva versión de la historia fue emitida a las 17 horas, demasiado tarde para los periódicos, excepto para la última edición de Los Ángeles Herald Express. El subtítulo decía "El general cree que se trata de los fragmentos de un radar meteorológico".
Hallazgo de CuerposLa limpieza del rancho Foster y de sus alrededores duró una semana, durante la cual se prohibió a Marcel que hablase con nadie. La búsqueda de restos se amplió y, dos días más tarde, se encontró el elemento principal del platillo volador y, a sólo 1.600 m de éste, los cadáveres de unos extraterrestres.
En 1990, Stanton Friedman entrevistó a un fotógrafo militar -identificado sólo como FB- que declaró haber visto unos cuerpos en un campo cercano a Corona. FB estaba destinado en la base aeronaval de Anacostia (Washington DC), cuando él y otro fotógrafo recibieron la orden de ir a Roswell. Una vez allí, los dos hombres fueron conducidos a una tienda montada en un campo y se les dijo que fotografiasen su contenido. "Vi cuatro cuerpos", afirmó FB. Las cabezas le parecieron desproporcionadamente grandes.
Desde enero de 1995, en más de treinta países se han difundido fragmentos de la supuesta autopsia de un extraterrestre. El aspecto del presunto alienígena de la película concuerda con las descripciones de algunos testigos oculares, y el cámara afirma haber rodado el reportaje el 31 de mayo de 1947, cerca de Socorro (Nuevo México). ¿Pudo ocurrir un tercer accidente ovni?
según Ray Santilli, el productor musical que dice haber comprado la película al cámara, varios militares reconocen en ese extraterrestre al que se recuperó del platillo accidentado en Nuevo México. ¿Podrá esta película ayudar a esclarecer lo que sucedió realmente en julio de 1947?

miércoles, 4 de agosto de 2010

OSNIS: Objetos Submarinos No Identificados


Hola lectores, parece que este especial de ovnis tiene para mas, encontre informacion al respecto de que al parecer no solo hay ovnis en el cielo, tambien en el oceano, aunque parezca loco es una posibilidad. Les dejo la nota completa y piensen ustedes ¿Sera o es una invencion?

Desde que terminó la segunda guerra mundial, las marinas del mundo han seguido con frecuencia la pista de grandes naves submarinas cuyo rendimiento es muy superior al de cualquiera de sus propias naves-estrella. Igual que los objetos submarinos no identificados (OSNIS), estas misteriosas naves parecen congregarse en zonas especiales de este planeta; las que más parecen atraerlas son las aguas escandinavas y la costa oriental de América del Sur.
Al hablar de submarinos y de aguas territoriales escandinavas, muchos lectores habrán recordado inmediatamente el incidente del otoño de 1981, cuando un capitán ruso encalló su submarino en Karlskrona, Suecia, a causa de un "error de navegación". Sin duda, a los rusos les gusta estar bien informados acerca de las naves de otras naciones, y observar lo más cerca posible sus maniobras y sus actividades; algunos de los artefactos submarinos que han sido localizados bien podían ser rusos. Pero, de la misma manera que los rusos fueron culpados al principio de los "cohetes fantasma" suecos de 1946, también puede que se les culpara injustamente de la circulación de muchos de los submarinos misteriosos que han salido a la luz desde los años cincuenta.

Se cree que las fuerzas militares deben tener gran cantidad de reportes de osnis de sus aviones antisubmarinos.
El rendimiento y la conducta de algunos de estos OSNIS sobrepasan los de las naves convencionales, tal como los aviones terrestres son superados por los OVNIS. La velocidad máxima de los submarinos más modernos es de unos 45 nudos, es decir, 80 km/h, pero estos submarinos misteriosos se desplazaban por el mar a una velocidad tres veces mayor. Cuando realizaban maniobras en el Atlántico Norte en 1963, el portaaviones norteamericano Wasp y otros 12 buques detectaron una gran nave submarina que se desplazaba a 150 nudos (280 km/h). Se mantuvo en sus proximidades durante cuatro días, maniobrando alrededor de ellos y sumergiéndose a profundidades de 8.200 m. El récord de profundidad de los submarinos conocidos es de 1.900 m. En julio de 1972, un submarino no identificado recorrió la costa de Chile a una profundidad de 1.000 m, muy superior a la que suelen alcanzar los submarinos convencionales, que a esa profundidad corren un gran riesgo a causa de la tremenda presión.
Osnis vs la OTAN¿Fue un submarino espía soviético el que penetró unos 150 km en los fiordos noruegos en noviembre de 1972? Durante tres semanas, la marina noruega, con la ayuda de buques y aviones de la OTAN, buscó al misterioso intruso que fue repetidamente localizado y perdido en el fiordo de Sogne. En la cacería intervinieron varias docenas de naves, además de helicópteros, y se emplearon sistemática y masivamente cargas de profundidad, pero no hubo forma de que la extraña nave saliera a la superficie.
El 23 de noviembre un gran objeto oscuro fue visto desplazándose bajo la superficie en el fiordo de Luster, un ramal del fiordo principal, mientras más o menos al mismo tiempo en el fiordo de Aurlands, otro ramal, un barco de guerra seguía a un submarino con el sonar. Esa noche, se vieron seis cohetes rojos que eran disparados desde las profundidades del mar mientras que muy cerca de allí, en un pico inaccesible que domina el fiordo de Aurlands, se observaban destellos rojos y verdes. El 24 de noviembre las fuerzas combinadas realizaron un ataque concertrado con cargas de profundidad. El único resultado fue la aparición de una poderosa y desconocida fuente de interferencias que interrumpió completamente las comunicaciones e inutilizó todos los aparatos de radar y de sonar.
El 27 de noviembre, un comunicado de las autoridades noruegas afirmaba que el submarino misterioso se había marchado, sin ser visto ni identificado. En otros fiordos noruegos han tenido lugar incidentes similares, y también en las aguas costeras suecas y en las cercanías de las costas de Groenlandia, en zonas aparentemente sin valor estratégico. Pero jamás ha sido identificada, atrapada o dañada ninguna nave.

Fiordo de Sogne, en Noruega, allí fuerzas militares de la OTAN intentaron dar caza a un Osni sin exito.
¿Máquinas o monstruos?También han aparecido OSNIS en los lagos de Suecia. Un objeto provisto de lo que parecía ser una cúpula de plexiglás fue visto en el lago de Bullaren, en Bohuslan. En el lago Ravaslen se observó varias veces un objeto de 15 m de largo, y en el lago Stensjön, en Ostergötland, fue visto un OSNI con una torre de mando. Informes provenientes de otros lagos hablan de grandes formas oscuras que fueron vistas debajo de la superficie. Es imposible saber si se trataba de máquinas o de monstruos, por ejemplo del tipo del que aparece en el Loch Ness.
Una cacería de OSNIS similar a la de Noruega ocurrió en febrero de 1960 en el golfo Nuevo, donde la marina argentina persiguió durante dos semanas a dos submarinos misteriosos a los que suponía soviéticos. Sin embargo, su velocidad y su capacidad de maniobra seguramente hicieron reflexionar a las autoridades. A causa de la continua actividad de OVNIS y OSNIS a lo largo de la costa argentina, la gente hablaba de "los marcianos" que, según creían, operaban desde bases submarinas. Ocho meses antes, en el puerto de Buenos Aires, las autoridades navales habían tenido problemas con un OSNI grande, veloz y muy maniobrable que tenía forma de pez y color plateado. Su rasgo más característico era una gran aleta caudal vertical, como la deriva de los aviones. Se supo qué aspecto tenía porque unos submarinistas pudieron examinarlo, pero no identificarlo.
En el año 1978 se produjo una enorme oleada de actividad OVNI en Italia; se redactaron más de 500 informes, y aún después de eliminar los errores y las mentiras, las cifras seguían indicando la existencia de una intensísima actividad, que culminó en los últimos tres meses del año. A lo largo de la costa del Adriático se prodigaban los fenómenos inexplicados: columnas de agua que se levantaban en mares tranquilos hasta una altura de 30 m; luces rojas y blancas que seguían a las barcas de pesca por las noches; OSNIS vistos en la superficie o en las profundidades, que salían a la superficie y se sumergían, e interferencias eléctricas en radares, radios y televisores. Los pescadores se negaron a hacerse a la mar sin protección naval.
Durante la noche del 9 de noviembre, Nello di Valentino, capitán de una nave de guerra italiana, vio, junto con dos de sus hombres, una brillante luz roja que surgía del mar a 1.000 m de distancia, se elevaba hasta alcanzar 300 o 400 m de altitud y después se alejaba en dirección este. Mientras esto sucedía, las comunicaciones por radio con la costa quedaron interrumpidas. Buena parte de la población pasaba las noches tratando de ver OVNIS u OSNIS e, inevitablemente, algunos hechos normales fueron confundidos con acontecimientos de origen extraterrestre. A la luz del alba del 7 de diciembre, en el golfo de Venecia, cerca de Caorle, cientos de personas que habían estado observando luces en el mar durante la noche contemplaron alarmadas cómo extrañas naves y extraños seres emergían de las aguas; se trataba de unas maniobras combinadas de fuerzas aéreas y navales con naves y tropas anfibias.

El puerto francés de Le Brusc, fue escenario de una aparición de un Osni, el cuál recogió a una docena de hombres rana y luego levantó vuelo para perderse en el horizonte.
No resulta tan fácil explicar la experiencia de tres pescadores franceses del puerto mediterráneo de le Brusc quienes, a las 11 de la noche del 10 de agosto de 1962, se hallaban en sus barcas en una noche clara y calma. A unos 300 m de distancia apareció una nave metálica alargada que se desplazaba con lentitud por la superficie. Los hombres lo comentaron y supusieron que se trataba de un submarino, aunque de un tipo que no lograron identificar. Las aguas que rodeaban a la nave se agitaron, y una docena de hombres rana salieron de ellas y treparon al extraño submarino. Los pescadores les saludaron con gritos amistosos, pero los desconocidos no respondieron y se introdujeron en la nave. Antes de desaparecer, el último de los hombres rana se volvió hacia los pescadores y alzó el brazo derecho, respondiendo al saludo. Los asombrados pescadores fueron testigos del ascenso del extraño objeto, que salió del mar, situándose justo por encima de las olas; se encendieron luces rojas y verdes y comenzó a girar lentamente de izquierda a derecha. Mientras lo hacía, el objeto emitió una luz anaranjada y, describiendo un elegante arco sobre el mar, aceleró rápidamente y ascendió hasta perderse de vista.
Actividades nocturnas similares han sido registradas en otros lugares: un mes antes, en el golfo de Catalina, al sur de Los Angeles, el capitán de un barco de pesca de alquiler y su ayudante observaron una extraña nave a través de sus prismáticos nocturnos, a unos 400 m de distancia. Parecía un submarino que flotaba en el agua; era de color gris acero y carecía de identificaciones. Llevaba una extraña estructura en la popa, y cinco figuras se movían alrededor de ella, aparentemente trabajando en algo. Al cabo de un rato el submarino misterioso se puso en movimiento y el capitán del barco pesquero se vio obligado a maniobrar para evitar la colisión. La extraña nave pasó a toda velocidad junto al pesquero. No emitía ruido ni dejaba estela, pero provocó una gran oleada mientras se dirigía a mar abierto. Las autoridades navales acogieron con gran interés el informe de estos hombres y, durante una entrevista, les mostraron siluetas de submarinos extranjeros para que trataran de reconocer en ellos el misterioso objeto.
Artefactos del océanoEl origen de estos misteriosos OSNIS y de sus tripulaciones anfibias sigue siendo desconocido, pero quizá los desconcertantes artefactos que pueden haber dejado en el lecho del mar suministren pistas acerca del propósito de sus actividades nocturnas. Un ejemplo es el brillante cilindro metálico de 7 m de longitud y 3 m de diámetro que un submarinista español encontró en el lecho del Mediterráneo en julio de 1970. La superficie lisa y sin remaches del cilindro no presentaba ninguna abertura, y estaba tan limpia que no podía llevar mucho tiempo debajo del agua. A la mañana siguiente el submarinista quiso echarle otra ojeada, pero había desaparecido. Buscó por toda la zona, pero no pudo encontrarlo.
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El objeto hallado por el buscador de tesoros Martín Meylach en la costa de Miami (Florida) en septiembre de 1966 no debía de ser muy diferente. Meylach volvió con dos submarinistas de la Marina, pero no sabemos si el objeto fue rescatado o desapareció, como el de la costa española. Las Fuerzas Aéreas negaron que se tratara de un misil caído de un avión.
En abril de 1967, dos muchachos daneses vieron un OVNI que dejaba caer varios objetos en el estrecho de Kattegat, cerca de Sjaellands Odde, a 80 km al noreste de Copenhague. Los restos que se recuperaron después incluían "limo y carbón inorgánico, combinados de forma totalmente desconocida". Lorentz Johnson vio cómo un "puro" resplandeciente arrojaba dos objetos alargados a las aguas del fiordo de Namsen en diciembre de 1959. Un tiempo después, investigadores de OVNIS encontraron, con la ayuda del sonar, un objeto de 6 m de longitud por 2 m de altura, pero a una profundidad de 90 m, lo cual dificultaba demasiado la tarea de rescate. Dijeron que habían observado en el fondo huellas de ruedas que se dirigían hacia mar abierto.
Surcos no identificados de 1 m de anchura, dejados en apariencia por algo parecido a un globo, fueron hallados en una playa de Venezuela en agosto de 1967. Dos días después dos científicos norteamericanos se personaron allí para estudiar los surcos y, al parecer, los consideraron muy interesantes. El OVNI que fue visto amerizar y despegar en el mar en Río de Janeiro (Brasil) en junio de 1970 dejó un cilindro rojizo en el agua, que fue recogido después por una lancha de la policía. Aparentemente, los gobiernos del mundo están más interesados de lo que suelen admitir en estas actividades submarinas, pero no se sabe qué enseñanzas les han proporcionado los artefactos que han conseguido recuperar.
Ivan T. Sanderson, biólogo y fundador de la Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, presentó en su libro Invisible Residents (Residentes Invisibles, 1970) parte del material que hemos estado examinando. Este autor sugiere que debajo de los océanos podría vivir una raza mucho más antigua que la humana, que posiblemente desciende de las formas de vida que no abandonaron los mares primitivos para desarrollarse en tierra, sino que permanecieron en los mares donde se desarrollaron más rápidamente.
Hasta aquí, esta teoría evoca el tema semi-folcklórico de los hombres-pez y el filón lovecraftiano de los profundos. Pero, según Sanderson, al llevar muchos millones de años de ventaja a la humanidad, esta raza evita el contacto directo con las formas primitivas -los hombres- que habitan la superficie del planeta, y ha desarrollado hasta tal punto su tecnología en todos los campos, que ahora puede realizar fácilmente viajes interestelares en sus espectaculares naves, que nosotros denominamos OVNIS y también OSNIS.
El investigador de OVNIS John Kell sugiere que "alguien maneja una marina y una fuerza aérea clandestinas en este planeta", y supone que las bases submarinas podrían hallarse en las regiones situadas al norte del círculo Ártico. Los fundadores de la APRO, Jim y Coral Lorenzen, sugieren que los fenómenos OSNI forman parte de las actividades de cartografía y minería que llevan a cabo los extraterrestres. En 1973, la Sociedad Argentina de Investigación de Fenómenos Extraños afirmó que, tras muchos años de investigaciones, no dudaba que máquinas de otros mundos habían establecido bases submarinas en los golfos de San Matías y San Jorge, en la costa patagónica. Y en Venezuela se han visto tantos OVNIS zambullirse y salir del mar de las Antillas, que muchas personas creen en la existencia de bases submarinas, aunque las opiniones varían acerca de su localización: en las profundidades del océano, en las cercanías de la costa o en grandes "naves madre" situadas en el fondo del mar. Sin embargo, el mundo submarino permanece todavía en gran parte inexplorado y, como suele suceder en la ufología, los investigadores topan con dificultades por el momento insuperables.

lunes, 2 de agosto de 2010

¿Que hacer si ves un ovni?

Hola lectores, recuerdo que alguna vez lei informacion sobre que hacer cuando hay un avistamiento( yo personalmente he hecho mis propios resportes de los que he visto), encontre en una pagina web algo parecido a lo que lei y sin duda muy util para cuando ustedes vean algo de este tipo(si tienen la suerte).


Muchas son las recomendaciones que los investigadores damos a los futuros testigos, acerca de cómo comportarse durante un determinado avistamiento. Siempre les pedimos que traten de ubicar a otra persona, ya que entre más testigo más creíble el reporte. También repetimos en forma constante que deben observar en forma cuidadosa y sin perder detalle.
Pero lo que realmente ocurre en esos momentos es que la adrenalina sube al mil por ciento y que la necesidad, ansiedad y angustia de compartirlo con alguien más es más fuerte y necesaria en ese momento para quien esta observando. Siempre se está más preocupado de contárselo a alguien más o de ir por una cámara o grabadora que de observar en si detalles que son muy útiles para quienes investigamos. La ufología se mantiene como actividad llena de reportes debido fundamentalmente al testigo, es el TESTIGO y su observación lo que inicialmente da forma a un caso que posteriormente será investigado. Son sus datos los necesarios para abrir una ficha de casuística, para relevar terrenos, para comparar y para llegar a establecer patrones si los hubiere. Creo que es hora de orientar nuevamente al testigo pidiéndole que; luego que observe detenidamente y no se mueva del lugar, siga al objeto o luces desplazarse, chequee cuidadosamente los detalles en forma visual, de lo que en esos momentos observa. Que se preocupe de registrar con sus ojos todo lo que después de terminado el avistamiento deberá registrar en audio, si lo tiene, grabación, escrito, dibujo, etc., pero lo fundamental es que el testigo se quede con lo que está observando y no se preocupe de manera inmediata por ir a otro lugar a buscar una cámara de video, o una cámara fotográfica, ya que ese tiempo que perderá en ir y volver será irrecuperable. Con esto no estoy diciendo que los demás testigos no sean necesarios, pero ante la situación de estar solo durante el avistamiento de un Objeto Anómalo, o de salir en busca de testigos lo más razonable y sugerible es quedarse y observar en forma muy rigurosa todo lo que sus ojos le permitan ver, ya que esa observación de igual manera se puede plasmar en una grabación de audio o de video a posterior. Dentro de los datos que los testigos deben recordar, es necesario tener en cuenta:
Hora
Fecha
Duración
Localización de avistamiento
Forma
Tamaño aparente
Clima
Temperatura aproximada
Distancia del objeto
Luces, detallar colores y en orden de aparición, eso es muy importante.
Dirección
Velocidad aproximada
Movimientos
Acciones
Sonidos
Y sobre todo, cómo lo perdió de vista.
Todos estos detalles y más se pueden perder para siempre, y sin retorno, si usted no tiene o lleva consigo las herramientas para registrar el avistamiento. Siempre será mejor para todos que quien logre ver algo lo observe en forma detenida y si no ha podido registrarlo, no se preocupe por esa evidencia ya que el relato es una evidencia poderosísima, mucho más que un audio, una fotografía o un video. Ustedes quizás dirán, ¿pero cómo es la prueba para decir que sí vi algo? Pero permítanme comentarles que la mayoría de las fotografías o videos que se intentan registrar en el momento de una observación han sido muy escasas, ya que la mayoría de los llamados Ovnis en fotografías o videos corresponden a "ovnis fantasmas o fortuitos", es decir, ni siquiera quienes registraron las imágenes se dieron cuenta que algo había en esa lugar.Por eso la observación y lo que el testigo percibe en los momentos de un avistamiento es único y ese todo que tiene la observación como complemento, sí puede ser rescatado con una buena investigación. Los testigos y sus relatos son la base de la casuística Ovni.

viernes, 30 de julio de 2010

Los Ovnis Nazis








Los OVNIS de Hitler
¿Alguien ha pensado por qué los avistamientos OVNI empezaron a producirse a partir de 1947 y no antes? Fue exactamente el 24 de Junio de 1947 a las 2 de la tarde cuando el experimentado piloto norteamericano Kenneth Arnold, miembro de la organización de seguimiento y rescate "Airafox", mientras volaba con su avioneta desde Chelalis a Yakima, en el estado de Whashinton, con la intención de encontrar un avión militar accidentado, avistó cerca del Monte Rainer una formación de extrañas aeronaves circulares que le parecieron "como platos deslizándose sobre el agua". Fue así como se acuñó el término "platillo volante". Kenneth calculó su velocidad en 2.400 km/h, una velocidad desconocida en 1947. Y precisamente fue en 1947 cuando los aliados lanzaron su fallida Operación Highjump contra las bases del Tercer Reich en la Antártida.



También es en 1947 cuando se funda la CIA.
La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, y dos años después empezaron a sucederse sin interrupción hasta la actualidad avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, llamados UFOs en inglés y alemán (Unknown Flight Object y Unbekanntes Flugobjekt, respectivamente), que hacen maniobras imposibles para los aviones convencionales, como cambiar su dirección de vuelo en ángulo recto o pasar del reposo a una velocidad exorbitada en un instante.
La prodigiosa tecnología del Tercer ReichEl Tercer Reich fue para Alemania una época de progreso en todos los campos: Alemania poseía los autos más rápidos, los aviones más veloces y de mayor autonomía de vuelo, la primera televisión (durante los Juegos Olímpicos de 1936), las mejores películas de entretenimiento, la industria farmacéutica más pionera, etc. Pronto volaron los primeros aviones a reacción (Me-262) y los primeros misiles de largo alcance (V2). Todo esto es conocido.
Mucho menos conocida es otra tecnología que, por razones obvias, los alemanes del Reich mantuvieron en secreto y sobre la que los aliados, una vez tuvieron noticia de ella, mantuvieron el más absoluto silencio. Basándose en la filosofía ocultista del Tercer Reich (sociedades Thule y Vril), científicos hitlerianos habrían conseguido avances cientícos (especialmente aeronáuticos y astronáuticos) de una magnitud inimaginable.
El conocimiento de misteriosos aviones circulares alemanes propulsados por motores anti-gravitacionales con el nombre en clave de “Vril” y “Haunebu”, que supuestamente fueron desarrollados no basándose en la técnica convencional, sino en una nueva técnica surgida de la filosofía ocultista NS, ha sido siempre negado por las fuerzas aliadas. Muchos podrán pensar que es imposible que los alemanes en tan corto espacio de tiempo desarrollaran tan fabulosa técnica, pero olvidan que no se basaron en los principios científicos clásicos, si no, como ya hemos apuntado, en la filosofía ocultista de las sociedades germánicas como Thule y Vril. Así por ejemplo, el científico alemán Viktor Schauberger era un convencido defensor de la "implosión en lugar de explosión". Rechazaba el motor de explosión, pues éste se basa en la destrucción (explosión), pero la Creación divina es siempre constructiva. Por lo tanto, una técnica basada en la destrucción es contraria a las leyes de Dios y puede denominarse como técnica satánica. En su lugar, proponía los motores de implosión. Éste es tan sólo un ejemplo de la filosofía de estos científicos. Gracias a la forma de pensar del Tercer Reich, los alemanes avanzaron en técnica en pocos años lo que los aliados no avanzarían en cien.



El "Andromeda-Gerät" o "aparato Andrómeda" era una nave nodriza. Desconocemos si llegó a construirse antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, pero de no ser así se construyó en Neuschwabenland tras la guerra con los planos y diseños previos.
Tenía forma de cigarro, y esto coincide con la descripción de muchos pilotos de vuelo que dicen haber visto OVNIs con esa forma y de unos 130 metros de longitud.
Reproducimos a continuación una noticia que apareció en el periódico argentino "La Razón" de Buenos Aires hacia 1977/78.
Los Foo-fighters o Kugelblitze
Los aliados los llamaban Foo-fighters y sus creadores alemanes "Kugelblitze" ("rayos-bola") o "Feuerbälle" ("pelotas de fuego"). A partir de 1944, los pilotos aliados que sobrevolaban Alemania para bombardearla empezaron a reportar informes sobre extrañas bolas brillantes casi transparentes que se situaban junto a ellos y les acompañaban durante kilómetros. Según estos informes, no podían derribarlas, aunque las disparasen, y toda maniobra para despistarlas era inútil. Mucho se ha especulado sobre la función de este arma antiaérea, pero al parecer interfería los sistemas eléctricos y los radares de los bombarderos aliados. En ocasiones, su presencia era tan molesta a los pilotos o les causaban tantos trastornos, que un bombardeo previsto tenía que ser suspendido y la escuadrilla de bombarderos regresaba a su base.
El 13 de Diciembre de 1944 el South Wales Argus publicaba un sorprendente artículo en el que se decía: «Los alemanes han fabricado un arma secreta coincidiendo con la estación navideña. El nuevo ingenio, que al parecer es un arma defensiva aérea, se parece a las bolas de cristal que adornan los árboles navideños. Se las ha visto suspendidas en el aire por territorio alemán, a veces solas, y otras en grupo; son de color plateado y parecen transparentes». Poco después, el 2 de Enero de 1945, era el Herald Tribune neoyorquino el que se expresaba en los siguientes términos: «Parece que los nazis han proyectado una novedad en el cielo nocturno de Alemania. Se trata de los misteriosos y extraños globos foo-fighters que corren por las alas de los aparatos Beaufighters que sobrevuelan secretamente Alemania. Hace más de un mes que los pilotos, en sus vuelos nocturnos, se encuentran con esas armas fantásticas que, al parecer, nadie conoce.
Los globos de fuego aparecen repentinamente, acompañan a los aviones durante kilómetros y, según revelan los informes oficiales, parecen estar controlados por radio desde el suelo». Esos "globos de fuego" descritos por la prensa de la época son conocidos por los ufólogos como foo-fighter. Y, como queda claro, eran considerados por los pilotos aliados como algún tipo de arma secreta nazi.
Se identifican los "foo" con un arma secreta antiradar: «En el otoño de 1944, en Oberammenrgau, en la Baviera alpina, un centro experimental patrocinado por la Luftwaffe, en O.B.F, habrá ultimado una serie de investigaciones relacionadas con aparatos eléctricos capaces de interferir en el funcionamiento de los motores, hasta un máximo de 30 m. de distancia, mediante la producción de intensos campos electromagnéticos. Averiando el circuito de ignición de los motores de un aeroplano se habría provocado infaliblemente la caída de éste. Para convertir la invención en prácticamente eficaz, los técnicos alemanes se proponían, empero, triplicar por lo menos el radio de acción del arma, pero cuando el conflicto concluyó, los experimentos en tal sentido apenas habían sido esbozados. Entretanto, como infraproducto de estas investigaciones para su inmediato empleo bélico, otro centro, regido combinadamente por el Ministerio Sperr y por el Estado Mayor Técnico de las SS, había adaptado la idea del "estorbo radiofónico de proximidad" a la interferencia sobre los mucho más delicados y vulnerables aparatos electrónicos de los cazas nocturnos americanos.
Así había nacido una original máquina voladora, redonda y acorazada, más o menos semejante al caparazón de una gran tortuga. Se movería con un motor especial de reacción, también aplanado y circular, que recordaba como principio físico a la famosa eolípila heroniana y generaba un vasto halo de llamas muy luminoso. Por eso había sido llamada "Feuerball". No llevaba armas ni pilotos. Teledirigida en el acto de despegar, seguía después automáticamente a los aparatos enemigos, atraída por sus llamas de escape y aproximándose a ellos sin chocar, lo cual bastaba para poner en estado crítico sus aparatos de radar».
¿Por qué Alemania, si disponía de esta tecnología, no ganó la guerra?
Una pregunta que se formulará todo el mundo. Las razones que los autores del hitlerismo esotérico apuntan son varias:
1.- El desarrollo de esa tecnología llegó demasiado tarde, más bien entre 1944 y 1945, y no se pudo llegar a emplear militarmente. Ciertamente disponían de esa tecnología, pero no se llegó a tiempo a la fabricación masiva.2.- Los OVNIs de Hitler ciertamente eran muchísimo más veloces que cualquier avión existente, pero ésto no bastaba. Se mostraron, al menos en esa fecha, no aptos como aeronaves caza.3.- Por alguna razón, los alemanes del Reich vieron la guerra materialmente perdida y decidieron replegarse, esperar un momento futuro en que la victoria del Reich fuese tan segura como contundente. Ese momento, está por llegar.
Si efectivamente el Tercer Reich nunca fue completamente destruido y subsiste actualmente oculto, no podría hablarse en absoluto de que el Reich perdiera la guerra. El propio Hitler había declarado: "En esta guerra no habrá vencedores ni vencidos, tan sólo muertos y supervivientes". La madre patria Alemania fue ocupada y lo sigue hoy, pero otra Alemania, la verdadera y legítima, existe fuera del territorio tradicionalmente alemán.
¿Qué fue de la prodigiosa tecnología hitleriana?
No puede descartarse que poco antes del fin de la guerra se llegase a fabricar una limitada serie de platillos Haunebu II. Ésta posibilidad es apoyada por las numerosas fotos de OVNIs tras 1945, que tienen un asombroso parecido con el modelo Haunebu II.
¿Consiguieron los aliados esta prodigiosa tecnología como parte del botín de guerra? En absoluto. Sería una verdadera contradicción pensar que los alemanes fueran capaces de desarrollar semejante tecnología para luego dejarla caer en falsas manos. Los científicos alemanes responsables del desarrollo de esta tecnología y todos sus creaciones habían desaparecido a tiempo de Alemania para cuando la guerra "terminó".
Así por ejemplo, el terreno de la firma Arado en Brandenburgo, supuestamente empleado por la Vril-Gesellschaft, fue completamente dinamitado y no quedó nada. Los alemanes dejaron a propósito señuelos para despistar y distraer a los aliados. Estos señuelos eran flamantes proyectos aeronáuticos del Tercer Reich, así como científicos como Werner von Braun (gracias al cual los americanos lograrían realizar el programa Apolo y llegar a la Luna), pero estaban basados en la técnica convencional (motores de propulsión a reacción o de hélice, a lo sumo). La técnica antigravitacional fue puesta a salvo con antelación.
Según algunos autores, los OVNIs de Hitler fueron escondidos en algún lugar de la Antártida, razón por la cual se pondría en marcha la Operación Highjump. Aun hoy hay gente convencida de que los Alemanes aun poseen una base de OVNIs y que los llevaron allí desmontados en submarinos.
Los avistamientos OVNIs que en la actualidad se producen se deben a la actividad de los platillos alemanes, pues los alemanes del Reich están vigilando el planeta. Estos platillos serían pilotados por pilotos del "último batallón". Éste "último batallón" intervendrá en el momento preciso durante la próxima caída de la civilización occidental.

Las bases lunar y marciana del Reich
Han sido muchos los autores que sostienen que los alemanes del Reich hace muchos años (unos sesenta años) que poseen una base en la Luna (si no un auténtico país). Disponiendo de semejantes astronaves, no es ningún problema para ellos alcanzar la Luna o Marte. Los OVNIs del Reich no tienen que preocuparse de llevar miles de toneladas en combustible líquido, ni del costo, como los programas espaciales de la NASA o la ESA.
Durante la misión Apolo 11 a la Luna, los tripulantes del Apolo 11 mantuvieron una conversación con el centro de control en Houston, casualmente captada por unos radioaficionados que escuchaban un "canal reservado", que revela que tuvieron un encuentro con aeronaves "muy superiores en tamaño y tecnología a las nuestras". Toda la Luna estaría en manos de los alemanes del Reich, razón por la cual los norteamericanos no han vuelto a ella: tienen "Hausverbot", es decir, los alemanes del Reich les han prohibido poner un pie en la Luna. Es por ello que ahora la NASA dice con cierto tono de desprecio que "la Luna ya no constituye un objetivo interesante para la Agencia Espacial".
La NASA declara que se interesa más por Marte, donde según autores como Jan Udo Holey o Hans Altmann también los alemanes están establecidos en construcciones subterráneas desde hace decenios. Los repetidos fracasos de la NASA en Marte tendrían su explicación en la actuación de los alemanes del Reich

miércoles, 28 de julio de 2010

El Caso de Betty y Barney Hill Parte 3. Abduccion Extraterrestre

La abducción sufrida por el matrimonio Hill provocó un gran revuelo a nivel internacional, produciéndose la publicación de centenares de libros sobre el tema ufológico, además de la aparición de numerosos programas de televisión donde la participación de testigos del fenómeno OVNI eran entrevistados debido al creciente interés acerca del fenómeno.

El Compromiso De Betty Hill
Ilustración del momento en el que Betty y Barney Hill son llevados a la nave extraterrestre por sus ocupantes.
Años después de la experiencia que Betty Hill tuvo con su marido a bordo de un OVNI y justo algún tiempo después de la muerte de Barney, ésta decide lanzarse en una espectacular cruzada para defender públicamente la existencia de los OVNIS y el hecho que éstos son -sin género de dudas- naves extraterrestres tripuladas. Su posición hacia el fenómeno fue madurándose durante años, e incluso pronto sumó a su experiencia original nuevos avistamientos y hasta lo que parecían ser nuevos intentos (esta vez en forma de voces en la cabeza, premoniciones, etc.) de comunicación con los extraterrestres que en 1961 la examinaron a bordo de su nave espacial. Con toda seguridad, la experiencia de abducción que sufrió fue sólo el punto de partida de toda una compleja serie de fenómenos «paranormales» que comenzaron -desde ese momento- a producirse a su alrededor. Ruidos extraños en la casa (raps en el argot parapsicológico), o incluso el encontrarse un buen día, no mucho tiempo después de la abducción, con un montón de hojas de árboles apiladas sobre la mesa de la cocina y con los pendientes que perdió en el lugar del secuestro colocados encima, son algunas muestras de ese «despertar» de lo extraño que comenzaron a vivir los Hill.
Junto a estos nuevos relatos, Betty mostraba curiosas imágenes de luces de colores obtenidas de noche, y que mostraban que esta «protoabducida» había continuado con sus experiencias ufológicas después de su abducción. Betty llegó a confesar al investigador Allan Hendry -muy vinculado al notable investigador ufológico J. Allen Hynek- que durante sus salidas al campo por la noche, con el evidente propósito de volver a ver OVNIs, había llegado a observar en una sola jornada el paso de entre cincuenta y cien de estos objetos en un área «especial» de New Hampshire. En una entrevista que concedió hace años, Betty narraba así los resultados de una de sus salidas nocturnas: «Un determinado tipo de OVNI viene prácticamente cada noche -asegura-. Durante el invierno de 1976-1977, cuando los veía a menudo, vi algo bastante espectacular: una especie de disco aplanado con luces de colores muy brillantes. Una noche en Enero de 1977 aterrizó y expulsó doce luces blancas muy grandes alrededor de su contorno. Debajo de ellas había dos faros blancos. Estuve aquella noche acompañada por un militar retirado y su esposa. Cuando él vio el OVNI, salió fuera del coche y comenzó a caminar hacia él. De repente una gran masa arremolinada se disparo del objeto: parecía como una bola roja rodando una y otra vez y dirigiéndose directamente hacia él. Salté y traté de filmar esto con mi cámara. Pero entonces -y sé que esto parece increíble- una luz verde cayó sobre mi cámara y quemó el interruptor y el circuito, así que mi cámara no funcionó. Cuando el oficial vio esta bola roja yendo hacia él, se volvió y corrió hacia el coche. La bola roja se detuvo, rodó hacia atrás en dirección a la nave, y desapareció».

Betty Hill En Los Años 90
Durante algunos años Betty Hill impartió conferencias y participó en programas de televisión.
Betty vio desde la palestra pública el «boom» de las abducciones que desató en Estados Unidos a raíz de la publicación de los libros Comunión (1987), de Whitley Strieber, e Intrusos (1987) de Budd Hopkins. Participó en numerosos programas de televisión, conferencias y mesas redondas para, por fin -y ante la sorpresa de propios y extraños-, dar por concluida su «misión pública» el 2 de Octubre de 1991, durante el transcurso de una aparición pública que hizo en Portsmouth, a no muchos kilómetros de donde tuvo lugar su experiencia con los extraterrestres y ya desde esa época su ciudad de residencia habitual. En esa charla declaró que después de dedicarse durante más de treinta años a hablar sobre los OVNIs y dedicar una buena parte de su tiempo a estudiarlos y tratar de comprender su comportamiento, se merecía ya un descanso y apartarse del tema que la convirtió a mediados de los años sesenta en una celebridad mundial. Paradójicamente, entre sus reflexiones finales nos encontramos con que ella no cambiaría su experiencia por ninguna otra, ni se arrepiente del hecho de haberla vivido, aunque siga considerando el conjunto de su vivencia como algo «terrible». El contacto, sin duda, cambió radicalmente su vida, y su compromiso -tal vez consciente, tal vez no- con esos visitantes parece haber sido el dar testimonio de su propia experiencia. ¿Se podría concebir un plan de conciencia pública más efectivo sobre la cuestión extraterrestre que el hecho de que miles de personas declaren haber visto seres de otros planetas de cerca? ¿Es ésa la misión de los abducidos? ¿Fue ésa -finalmente- la misión de Betty Hill?.

lunes, 26 de julio de 2010

El caso de Betty y Barney Hill Parte 2- Abducciones extraterrestres

Parte II

En el verano de 1963, un año después de haber iniciado el tratamiento de Barney, el doctor Stephens dio a éste un descanso, considerando que había recuperado casi totalmente su equilibrio emocional. Y, en efecto, Barney se encontraba mejor. También Betty, a la que los sueños no atormentaban ya. Pero ambos seguían opinando que algo oscuro permanecía agazapado, pronto a saltar, en lo más íntimo de su ser y que quizás todo hubiera ido mejor si Stephens no se hubiera negado también, como el doctor Quirke, a someterles a unas sesiones de hipnosis.

La Hipnosis Regresiva
Entretanto, los avistamientos de objetos volantes no identificados se seguían produciendo, de forma creciente en la zona de Portsmouth. Por esta razón, ya en Septiembre, los feligreses compañeros de los Hill invitaron a Barney a que explicara en la iglesia cuanto les había ocurrido en Indian Head.
En la reunión de la parroquia, junto a Barney, había sido también invitado a hablar el capitán Ben Sweet, de la cercana Base Aérea de Pease, hombre conocido en el Estado por sus estudios hipnóticos.
El capitán Sweet se interesó vivamente en la historia de los Hill y, por sus conocimientos en hipnosis, consideró que era preciso utilizarla para descubrir qué había ocurrido en esas dos horas de amnesia que tanto atormentaban a Betty y a Barney.
Movido por el capitán Sweet y por la, ahora, mayor insistencia de Barney, el doctor Stephens aceptó finalmente esas sesiones de hipnosis; pero, aún así, aconsejó a Barney que consultara antes al doctor Benjamin Simon, conocido psiquiatra y neurólogo de Boston, especialmente famoso por sus estudios y prácticas de hipnosis durante la Segunda Guerra Mundial.
Y así, el 14 de Diciembre de 1963, los Hill iniciaron sus consultas con el doctor Simon. Y con esa consulta inicial, ese día, surgía una nueva era en la explicación y en el tratamiento en los contactos entre terrestres y posibles seres del espacio.
Durante un tiempo el doctor Simon fue recogiendo todo el material de vigilia que los Hill pudieron transmitirle; les fue preparando también para el trance hipnótico con sesiones que comportaban órdenes post-hipnóticas y, finalmente, el 22 de Febrero de 1964, inició las auténticas sesiones de hipnosis regresiva. Sesiones a las que semanalmente fue sometiendo a Betty y a Barney. Fueron, en total, seis duros meses de sesiones y en los primeros meses tanto Betty como Barney tuvieron que vivir el desasosiego de no saber qué decían en las sesiones, porque el doctor Simon les daba la orden de no recordar. Y esto a fin de que uno no influyera en el otro relatándose cuanto iban diciendo hipnotizados en torno a lo acaecido en Indian Head.
Sólo semanas antes de terminar las sesiones el doctor Simon dejó escuchar a los Hill las cintas que había grabado en las sesiones de hipnosis regresiva. Y esto para completar lagunas con hechos recordados o con hechos que la hipnosis había hecho aflorar al consciente.
Imposible dar a conocer aquí, en el papel, con toda su fuerza emotiva, los estados anímicos vividos por los Hill en sus momentos de abreacción hipnótica: lloros angustiados, alaridos, terribles jadeos... Porque una hipnosis regresiva no es un espectáculo de feria, es un vómito de la conciencia. El vómito de todo aquello que mantenemos oculto, enterrado en el cementerio de nuestro subconsciente. Todo cuanto nos daña y aterroriza y hemos inhumado pero... que todavía sigue vivo, actuando, persiguiéndonos desde ese más allá que se encuentra debajo de toda losa funeraria.
Me limito, por tanto, a narrar los hechos que, bajo hipnosis, dijeron haber vivido Betty y Barney. Y añado sólo que antes de escuchar las cintas grabadas, cuando todavía desconocían el contenido de las sesiones, el material de uno y otro coincidían en lo sustancial. No parece, pues, que hubiera transferencia entre ellos; pero, en todo caso, he aquí lo que uno y otro dijeron que había ocurrido en esas dos horas de su viaje de la que nada recordaban.

El Rapto
Fotograma de la película The UFO Incident donde se muestra el momento en el que los presuntos extraterrestres comienzan a extraer muestras biológicas de Betty. Tras la aparición de este caso, se publicaron centenares de obras sobre abducciones.
Bajo hipnosis, Barney volvió mentalmente al lugar y al tiempo que marcaban la frontera de cuanto recordaba. Volvió, por tanto, a Indian Head y al momento en que temblaba ante la mirada fija que adivinaba en el extraterrestre que se encontraba en la nave. Y entonces, bajo hipnosis, volvió a estremecerse:
-¡Hay un hombre ahí dentro! Es... es... ¿es el capitán? ¿Qué es? Me... me está mirando.
Y Barney contó entonces la forma extraña en que el hombre le miraba. Sentía la impresión de que quería decirle algo.
-Me dice algo así como que no tenga miedo, que siga donde estoy.
Pero Barney, en hipnosis, se vio corriendo, huyendo de aquella mirada que le aterrorizaba
-Subí al coche y salí a toda velocidad. Pero no estoy en la carretera principal. Creo que el sonido... esos bip-bip me han llevado hacia el bosque
Y allí, en el bosque, ante el coche que se había detenido, que no podía volver a poner en marcha, se encontraba un grupo de aquellos extraños seres.
Betty, por su parte, sin conocer el relato de Barney, repitió la misma historia en casi todos sus detalles. Y, corroborando futuras hipnosis de Barney, añadió que aquellos seres se lanzaron hacia ellos. Ella intentó huir, pero fuera, junto a la ventanilla del coche, impidiéndole el paso, estaba uno de ellos.
Y uno y otro, Betty y Barney, narrando idénticas vivencias, fueron explicando que les sacaron del coche. A Barney, que parecía dormido, le llevaban arrastrando, sujetándole por los brazos; de ahí las rozaduras en las partes altas de las puntas de sus zapatos.
-Le grito a Barney -dijo Betty-, le digo que despierte, pero no me hace caso. Y, entonces, el hombre que va a mi lado me dice: «¡Ah!¿De modo que se llama Barney». Y fue entonces cuando miré a aquel hombre y me dije que a él aquello no le concernía, pero no le dirigí la palabra. Entonces, seguimos andando y yo intenté despertar a Barney otra vez. Repito una y otra vez: «¡Barney, Barney, despierta!». Pero él no se despierta. Y el mismo hombre me dice otra vez: «¿Se llama Barney?» Y yo seguí sin responderle. Y él me dijo: «No tenga miedo, no tiene usted motivo alguno para asustarse, no les haremos el menor daño. Sólo queremos hacer ciertos experimentos. Y cuando los experimentos terminen les llevaremos a usted y a Barney al coche y les dejaremos en él».
A la pregunta del doctor Simon sobre si aquel ser hablabla inglés Betty afirmó que sí, que uno de ellos hablaba inglés; un inglés extraño, como el de un extranjero.
Y narró luego que la llevaron a una rampa, por la que subió a la nave. Quienes llevaban a Barney, que parecía seguir inconsciente, entraron tras ella, pero se dirigieron a otro lugar; le llevaron pasillo adelante. Y, ante la inquietud de Betty, el que hablaba inglés le dijo que no temiera, que les separaban porque sólo tenían aparatos para una persona en cada habitación.
Barney, por su parte, recordó ese momento con la sensación de que se encontraba extremadamente débil:
-Tengo miedo de abrir los ojos. Me han dicho que los mantenga cerrados. No debo abrirlos. Me da miedo... me van a operar.
-¿Operar? ¿Porqué piensa que le quieren operar? -preguntó el doctor Simon.
-He abierto los ojos y veo una sala de operaciones. Estoy tumbado. Tengo miedo y vuelvo a cerrar los ojos... y siento frío en la ingle..., como si... y ahora me están poniendo algo en un oído. Siendo niño también el médico me puso algo en ese oído. Pero no siento dolor.
-¿Le están operando?
-No. Siento que me examinan, me tocan... el cuerpo, la boca... Y yo abro los ojos, me han dicho que no los abra y pienso que no los voy a abrir, que así todo irá mejor...
Al tiempo, en la otra habitación, también Betty estaba siendo sometida a examen: tomaron muestras -simples partículas- de su piel, le examinaron ojos, boca, dientes, garganta, oídos..., recogieron serosidades, así como le cortaron también algunos cabellos, que guardaron.
-¡Y me dice que me quite el vestido, me dice que me quite el vestido!
Betty, a la que desnudaron, fue llevada a un taburete, donde la inspeccionaron exhaustivamente con agujas que, explicó, estaban conectadas a una pantalla. Y ellos le dijeron que la estaban estudiando el sistema nervioso.
-¡Y ahora dice que quiere pincharme el ombligo! Que no es más que un experimento. Y me echo a llorar y le digo: «Me duele, me duele, ¡sáquela, sáquela!». Y el jefe, el que parece mandar, me tapa los ojos con la mano y me dice que todo irá bien, que no sentiré nada. Y el dolor desaparece, pero todavía me escuece donde me pincharon con la aguja...
A una pregunta del doctor Simon, Betty respondió que no la agredieron sexualmente:
-No. No lo hicieron. Y yo le pregunté al jefe: «¿Porqué ?¿Porqué me metieron la aguja por el ombligo?». Y él me dijo que era para comprobar si estaba embarazada.

El Mapa Celeste
Mapa donde se representa la constelación de Zeta Retículi. Betty cuando estuvo a bordo de la nave extraterrestre vio un mapa estelar similar a este. Dicho mapa representaban una serie depuntos unidos por líneas, los cuales eran rutas comerciales y lugares a donde viajaban los presuntos extraterrestres que la abdujeron.
Cuando el médico se fue, Betty se quedó a solas con el jefe:
-Yo le estaba agradecida porque me había quitado el dolor y porque él no me producía ningún miedo... Y le dije que aquello había sido una experiencia para mí. Que nadie me creería jamás si lo contaba... Y que yo lo que necesitaba era una prueba de que todo aquello había ocurrido de verdad. Y el jefe se echó a reír y me preguntó qué clase de prueba quería. Qué me gustaría llevarme. Y le dije: Algo que pudiera llevarme y enseñar a la gente porque, entonces, me creerían. Y me dijo que mirara y viera si encontraba algo de mi gusto. Y miré... No había muchas cosas en aquel cuarto... Pero vi un libro en el armario. Un libro bastante grueso. Entonces, cogí el libro y le dije: ¿puedo llevarme esto? Y él me dijo que hojease el libro, y yo lo hice. Tenía páginas y estaban escritas. Pero la escritura era completamente distinta de todas las que conozco. Parecía casi como... no sé... la escritura no cruzaba la página, iba de arriba a abajo...
Betty, luego, dijo haber preguntado al extraterrestre -para ella no cabía duda ya que aquel ser no era terrestre- de dónde venía. Y él le mostró un mapa:
-Y había muchos puntos en él; estaban esparcidos por toda su superficie. Algunos eran pequeños como punzadas de alfiler. Y otros eran del tamaño de una moneda pequeña. Y había líneas, había líneas en algunos de los puntos. Eran líneas curvas que unían un punto con otro. Y había un gran círculo y muchas líneas que salían de él. Muchas líneas iban a otro círculo situado muy cerca, pero no tan grande. Y estas líneas eran gruesas. Y yo le pregunté qué querían decir y él me dijo que las líneas gruesas eran rutas comerciales y, luego, las otras líneas eran rutas hacia lugares adonde iban de cuando en cuando. Y me dijo también que las líneas de puntos seguidos eran rutas de expediciones...
Pero el interlocutor de Betty -el extraterrestre al que ella llamaba jefe- no le dijo cuál de aquellos puntos era su planeta, ni cuál era la Tierra. Pero esto a Betty no le importó demasiado, le importaba más seguir reteniendo el libro. Sólo que...
-Estamos otra vez en el pasillo. Barney está detrás de mí y tiene los ojos cerrados; y un hombre a cada lado. Y cuando yo ya empiezo a bajar la rampa, varios de los hombres, no el jefe, sino algunos de los otros, se ponen a hablar. No sé lo que están diciendo pero parecen muy excitados. Y entonces el jefe se me acerca y me quita el libro...
Betty dijo haberse puesto furiosa. Aquel libro era su prueba.
-Y él me dijo: «Si, ya sé. Y precisamente porque es una prueba los otros no quieren. Quieren que olviden lo que ha ocurrido, que lo olviden por completo».
Finalmente, los extraterrestres acompañaron a Betty y a Barney al coche. Barney seguía con los ojos cerrados y, también esta vez, se apoyaba en dos de sus raptores.

El Mapa Estelar De Marjorie Fish
Comparación del dibujo que realizó Betty Hill con un mapa estelar real de la constelación de Zeta Retículi. Como podemos observar ambos coinciden en el número de estrellas y en la distancia de unas con respecto a las otras.
En el consultorio del doctor Simon, Betty Hill, bajo sugestión post-hipnótica, dibujó el mapa celeste que le mostró (según ella) el jefe de los visitantes del espacio que la raptaron. Y fueron muchos -aficionados unos y profesionales otros- quienes intentaron encontrar sentido a ese mapa que no era sino -como puede verse en la reproducción que damos- simples puntos y líneas. Naturalmente, todos fracasaron. El mapa -dijeron- no tenía sentido.
No obstante, una institutriz de Ohio, Marjorie Fish, pensó que sí, que el mapa podía tener sentido, pero para ello era preciso estudiarlo desde un punto de vista distinto del que hasta entonces se había utilizado. Porque ella entendía que ese mapa debía verse desde la perspectiva del planeta de origen de quienes lo utilizaban, no desde la perspectiva de nuestro sistema solar. Y convencida de que este postulado era cierto, construyó una armadura tridimensional de la que fue colgando pequeñas esferas que simulaban soles. Y durante años las fue cambiando de lugar, buscando la perspectiva que le diera una disposición estelar igual a la del mapa dibujado por Betty. Un trabajo realmente arduo a pesar de que Marjorie Fish limitó su investigación a un radio de 50 años luz concentro en el Sol, lo que limitaba a 250 las estrellas a tener en cuenta.
Y Marjorie, finalmente, encontró una configuración muy similar a la que había dibujado Betty. Y la encontró porque se le ocurrió eliminar todas aquellas estrellas que por sus características no podían albergar en su sistema formas de vida análogas a las nuestras. Esto limitó la investigación a doce cuerpos celestes y el mapa que obtuvo fue el que reproducimos. Un mapa que desvelaba el lugar de procedencia de los alienígenas de los Hill. Ese lugar era Zeta 1 y Zeta 2 de la Constelación Retícula, una pequeña constelación visible únicamente desde el hemisferio sur.
Es de destacar que esas dos estrellas -Zeta 1 y Zeta 2- están situadas a 37 años luz de nuestro Sol y una y otra se encuentran separadas por una distancia de 0,05 años luz, una distancia lo suficientemente próxima como para aceptar que una civilización tecnológicamente más avanzada que la nuestra pudiera recorrerla frecuentemente con fines comerciales.
¿Era, pues, el mapa celeste de Marjorie Fish el que Betty dijo que le había mostrado el jefe de los seres del espacio que la raptaron? Entre otros, el físico nuclear Stanton T. Friedman estaba tan convencido de ello que pidió para Marjorie los 50.000 dólares que el semanario norteamericano The National Enquirer ofreció a quien aportase pruebas del origen extraterrestre de los OVNIS.
No obstante, posteriormente, el astrónomo Charles W. Atterberg, de Elgin, Illinois, elaboró un mapa que también se ajustaba al esquema estelar dibujado por Betty, sólo que utilizó para ello estrellas distintas a las que había encontrado Marjorie.
Y en fecha más reciente Carl Sagan y Steven Soter, dos nombres prestigiosos, utilizaron ordenadores para analizar el trazo de las doce estrellas seleccionadas por Marjorie y su conclusión ha sido descalificadora. Porque han mostrado que «si tenemos la intención de encontrar una correlación entre los dos mapas -el de Betty y el de Marjorie- seleccionando a su voluntad elementos de cada uno e ignorando otros, siempre tendremos éxito.

viernes, 23 de julio de 2010

El caso de Betty y Barney Hill-Abducciones extraterrestres


Hola lectores, en esta ocasion les traigo una historia(de las mas famosas) sobre abduccion extraterrestre. La divido en tres partes, porque es larga y ademas para meterle tension al asunto.

Esta entrada tambien va para Van Harley que me comento sobre sus sueños de abduccion extraterrestre.


El Caso Betty Y Barney Hill

Parte I

En Septiembre de 1961 un matrimonio americano afirmó haber sido llevado a bordo de un OVNI y examinado detenidamente por sus ocupantes. El relato de los hechos conmocionó, cinco años después, a todo el mundo occidental, y pronto comenzaron a salir a la luz casos similares que pusieron de relieve la existencia de una realidad hasta ese momento casi totalmente ignorada. Tras la experiencia del matrimonio Hill la ufología tuvo ante sí una nueva pieza por la que empezar a componer el gran rompecabezas de los OVNIs.
El caso de Betty y Barney Hill fue el primer caso de abducción en pareja de la era moderna de la ufología. El primer abducido fue Antonio Villas Boas el 15 de Octubre de 1957 en Minas Geraes, Brasil.
Al terminar la década de los cincuenta la historia moderna de los OVNIs parecía haber alcanzado su clímax. Los OVNIs ya no eran sólo aquellas luces difuminadas que se limitaban a surcar nuestra atmósfera, ni tampoco los, en general, elusivos extraterrestres de los primeros aterrizajes; por el contrario, nos encontrábamos en la avanzada fase de los «contactados», en lo que J. Allen Hynek denominó Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. En definitiva, los extraterrestres habían entrado ya en contacto -aunque no necesariamente físico- con los terrestres y nosotros, impresionados por esos contactos de quienes considerábamos nuestros hermanos mayores del cosmos, esperábamos de ellos la solución a todos nuestros graves problemas.
Y fue entonces cuando ocurrió algo que cambió todas las expectativas; porque fue entonces cuando se conoció la experiencia del matrimonio Hill, un caso que, por sus características, obligó a Hynek a establecer una nueva y más próxima tipología de contacto. Y los denominó Encuentros Cercanos del Cuarto Tipo. Esto es, las llamadas «abducciones».
El caso Hill es, por tanto, el primer caso conocido de abducción y, con ser el primero, o precisamente por serlo, es también el más y mejor documentado. Y es, además, un caso realmente paradigmático, hasta el punto de que los posteriores casos de abducción parecieran haberlo tomado como modelo.
Veamos, pues, con el relato de la inquietante historia del matrimonio Hill, qué es, en todos sus matices, una abducción.
Ocurrió la noche del 19 al 20 de Septiembre de 1961. Barney Hill y su esposa Betty Miller regresaban de Canadá, donde habían pasado unos días de vacaciones. El Chevrolet Bel Air que conducía Barney avanzaba por la zigzagueante U.S.3, la carretera nacional que lleva a Portsmouth, localidad donde los Hill tenían su residencia.
-Antes de las tres de la madrugada habremos llegado -precisó Barney.
La radio del coche, entre ráfagas de música, había advertido de la presencia de un huracán que parecía dirigirse a la zona del Estado de Vermont, donde ellos se encontraban.
-Todo tan solitario..., y ese huracán... -comentó intranquila Betty.
Barney, que intentaba tranquilizarla, añadió:
-Estamos cerca de Colebrook. Allí podremos comer algo.
Fue una colación rápida porque Betty, cada vez más agitada, deseaba llegar lo antes posible a casa.
Cuando al salir del restaurante Betty subió al coche, miró el reloj. Eran la diez y cinco minutos. Quedaban por recorrer 274 kilómetros. Pero la carretera era ahora más recta y permitía una mayor velocidad.
Y Barney, ante el gesto de su esposa, insistió:
-No te preocupes; antes de las tres estamos en casa.
La luna, enorme y brillante, iluminaba la carretera y Barney fue ganando tiempo. En el coche todo era silencio. Delsey, la perrita de los Hill, dormía en el suelo del coche, a los pies de Betty. Y ésta empezaba ya a adormilarse cuando...
-¿Ves esa luz, Barney?
Y Barney, distraído:
-Sí, llevo un rato viéndola. Seguramente es un satélite.
Pero la luz, inicialmente lejana y con una velocidad constante, pareció girar y se fue agrandando.
-Creo que se dirige hacia aquí... -se inquietó Betty.
Y en ese instante, despertando, Delsey inició un gemido medrosa. Detuvieron el auto y, en tanto Betty paseaba a Delsey, Barney enfocó unos prismáticos en dirección a la luz, que mantenía ahora una dirección errática. Finalmente, volvieron al coche. Barney, inconscientemente, aumentó la velocidad. También él empezaba a presentir una extraña amenaza. Una amenaza que se iba materializando porque aquella luz, ahora más cercana, mostraba una figura alargada envuelta en un juego de colores parpadeantes que iban del rojo al naranja y, luego, del verde al azul. Y aquel objeto -un objeto material, sólido, sin parecido alguno con cualquier nave terrestre- se ciñó al coche y lo fue siguiendo. Era un objeto enorme, amedrantador. Delsey gemía inquieta. Y el objeto, ahora enfrentando el coche, había dejado su juego de luces cambiantes y se mostraba cegadoramente blanco. Betty, que parecía fascinada por la belleza de la luz que desprendía el objeto, gritó a Barney:
-¡Detente! ¡Nunca has visto una cosa así!
Barney llevó el coche a un lado de la carretera y, dejando el motor en marcha, bajó. Enfocó los prismáticos y...
John G. Fuller, a quien debemos casi toda la documentación de este caso, describió ese momento cumbre con estas palabras:
Mapa del área donde los Hill fueron abducidos por unos seres extraterrestres a bordo de una nave espacial.
«En tanto Barney miraba a través de los prismáticos, el enorme objeto su diámetro tenía la misma anchura que la distancia entre dos de los postes del teléfono a lo largo de la carretera dio silenciosamente una vuelta completa sobre la carretera, quedando sólo a unos treinta metros de distancia de ellos. La doble hilera de ventanas de aquel objeto era ahora perfectamente visible».
«Barney estaba muy asustado, pero, sin saber por qué, cruzó la carretera, se adentró luego por el campo y avanzó directamente hacia el objeto. Ahora, el enorme disco estaba inclinado en ángulo hacia Barney; dos proyecciones, semejantes a aletas de pez, salían por ambos lados, y tenían luces rojas en los extremos. Las ventanas parecían convexas y se extendían en torno al perímetro del disco grueso y en forma de torta. Seguía sin oírse el menor ruido. Lleno de agitación, pero poseído todavía de un irresistible impulso de acercarse más y más al vehículo, Bamey continuó avanzando por el campo, llegando a sólo quince metros de distancia del objeto, que había descendido hasta la altura de las copas de los árboles. Barney no calculó su tamaño, pero se dijo que era tan grande como un avión de pasajeros de propulsión a chorro, o mayor quizá.»
Betty, al borde de la histeria, gritó a Barney que volviera, pero, prosigue Fuller en su libro El viaje interrumpido (1966):
«Detrás de las ventanas, Barney ve las figuras; por lo menos media docena de seres vivos. Parecían estar apoyados contra las ventanas transparentes, mientras el objeto descendía hacia él. Estaban agrupados, mirándole. Advirtió vagamente que iban de uniforme. Betty, a casi sesenta metros de distancia, le gritaba desde el coche, pero Barney no recuerda haberla oído.»
A partir de ese momento, posado ya el objeto en el suelo, Barney intuyó -lo intuyó con la fuerza de una certeza- que iba a ser raptado. Y sintió terror, pánico. Temblando, arrancó sus pies, que parecían atornillados al suelo, y salió huyendo en dirección al coche. Subió en él y, al tiempo que arrancaba, pidió a Betty que mirara por la ventanilla. El pobre Barney estaba al borde de la histeria y temía ser perseguido por aquel objeto. Betty dijo luego que miró y no vio nada. El objeto, aparentemente, había desaparecido, pero cuando miró hacia arriba todo era oscuridad, no había estrellas y Betty sintió el escalofrío de saber que el objeto estaba sobre ellos. Y, en efecto, el coche empezó a vibrar y Betty y Barney, también Delsey, que se puso a gemir casi histéricamente, oyeron un extraño bip-bip de timbre electrónico. Y ambos comenzaron a sumirse en una cosquilleante somnolencia. A partir de aquel momento, quedaron como cubiertos por una especie de neblina.
Algo más tarde, aunque no supieron decir exactamente cuándo, el bip-bip volvió a sonar y a medida que el segundo bip se iba haciendo más sonoro, los Hill fueron recuperando lentamente la conciencia. Seguían en el coche que Barney conducta a una velocidad normal. «Al principio -dijo Betty- permanecimos en silencio; luego yo pregunté a Barney: "Y ahora, ¿qué ?¿Crees ahora en los platillos volantes?: A lo que Barney repuso: "¡No digas tonterías! ¡Naturalmente que no!»
Y volvió a hacerse el silencio y los Hill tan sólo salieron totalmente de su somnolencia al llegar a la autopista nueva, a la U.S.93. En ella un letrero indicaba que a 17 millas (unos 27 kilómetros) se encontraba la ciudad de Concord. Y fue entonces cuando los Hill se percataron de que habían recorrido cincuenta y seis kilómetros -de Indian Head a Ashland- sumidos en la inconsciencia.
Cuando los Hill llegaron a casa, en Portsmouth, Estado de New Hampshire, estaba ya amaneciendo y, extrañados, miraron la hora, pero sus relojes se habían parado. El de la cocina indicaba las cinco y unos minutos de la madrugada.
Y Barney comentó:
-Parece que hemos llegado un poco más tarde de lo que habíamos previsto.

Los Sueños De Betty
La hipnosis reveló que los Hill fueron conducidos a bordo del OVNI escoltados por un grupo de humanoides. Fue Barney el primero que, por decisión propia, se acercó al OVNI.
Cuando, ya en casa, los Hill bajaron del coche se habían hecho la promesa de no decir nada a nadie. ¿Quién podía comprender tan extraña aventura? Y no tenían interés ninguno en ser tildados de locos.
-Mejor será que lo olvidemos todo -concluyó Barney.
Pero pronto los hechos empezaron a imponerse. Así, Barney vio asombrado que la parte superior de la punta de sus zapatos -nuevos y relucientes cuando se los puso al iniciar viaje de regreso en Canadá- estaban gastadas, como si alguien las hubiera arrastrado. Y vio también que los bordes de las perneras de sus pantalones, así como los calcetines, estaban llenos de agujas de pino. Betty, por su parte, se sentía sucia, como si algo gelatinoso la hubiera cubierto. De manera que, tras tomar un baño, nerviosa, llamó a su hermana y le contó lo ocurrido. Pensó que esto la aliviaría y tratándose de su hermana no incumplía el pacto de silencio acordado con Barney.
Janet, la hermana de Betty, que creía firmemente en los OVNIs porque estaba convencida de haber visto uno, alertó a Betty indicándole que esa sensación de suciedad podía ser contaminación radiactiva. Y contó cuanto sabía de los posibles campos electromagnéticos irradiados por los OVNIs. Por ejemplo, lo primero que Betty debía hacer era inspeccionar con una brújula el exterior del coche; si la aguja de la brújula se volvía loca en algún punto de la carrocería era que estaba radiactivada. De manera que Betty, más asustada ahora, pidió a Barney que buscara por los cajones la brújula que un día, ya lejano, compraron. Barney, tras resistirse unos minutos, fue finalmente a por la brújula. Y Betty, casi histérica, recorrió con ella la chapa del coche, ahora húmeda por una ligera lluvia. Y en la parte posterior, de donde habían procedido los bips, Betty vio varias manchas brillantes. Eran unas extrañas manchas perfectamente circulares y del tamaño de un dólar de plata. Y en esos lugares, para asombro y mayor terror de Betty, la aguja de la brújula se agitaba sin control.
Los Hill tenían alquilado el piso alto de su casa, y esos vecinos, alarmados por la agitación de Betty, bajaron a saber qué ocurría. Luego, Betty telefoneó a su hermana y le contó una y otra vez cuanto había ocurrido con la brújula. Evidentemente, resultaba ya imposible mantener el secreto de su extraña aventura y, finalmente, Barney accedió a que Betty -cumpliendo el consejo de Janet- se pusiera en contacto con la cercana base aérea de Pease.
Tras hablar con el comandante de la Base Aérea, Barney, ya más interesado en el suceso, pidió a Betty que hiciera un minucioso relato de cuanto había ocurrido. El haría otro tanto, pero por separado, evitando todo comentario. Y el resultado fueron dos relatos muy similares.
En este punto fue cuando Betty empezó a leer todo cuanto se había escrito en torno a los OVNIs. Y entre los libros que leyó le interesó especialmente El complot contra los platillos volantes del comandante Donald Keyhoe. Este dirigía entonces el NICAP, un centro de investigación del fenómeno OVNI. Y Betty, conociendo la seriedad del NICAP, escribió a Keyhoe contándole su caso. Y en esa carta, por primera vez, Betty revelaba que su marido decía haber visto extraterrestres que le contemplaban desde la nave.
Días después de haber escrito la carta, Betty empezó a tener sueños terriblemente lúcidos. Y todos ellos se referían a los acontecimientos que había vivido en la nacional U.S.3. Eran sueños terribles, llenos de hechos dramáticos. Así, soñó que seres surgidos de la nave la sacaban del coche. Esos hombres, todos ellos iguales y uniformados en el sueño, la llevaban al interior de aquel extraño objeto y allí -en ese punto los sueños pasaban a ser horrible pesadilla- la sometían a unos abominables reconocimientos médicos.
Los sueños se sucedieron y, en parte repitieron, durante cinco días; luego cesaron. Y Betty, que al principio había guardado silencio, finalmente los escribió con todo detalle y se los dio a leer a Barney. Este no pareció dar excesiva importancia a las pesadillas de Betty, pero esos textos adquirieron especial importancia dos años después.

A La Búsqueda De Dos Horas Perdidas
Entretanto, y todavía en el mismo año 1961, exactamente el día 19 de Octubre, Walter Webb, profesor del Planetarium de Hayden, en Boston, recibió una carta de Richard Hall, secretario entonces y posteriormente subdirector del NICAP (National Investigations Committee on Aerial Phenomena, con sede en Washington). Hall, en la carta, pedía a Webb que investigara el caso de los Hill, un caso que consideraba importante. Hall unía a su carta laque Keyhoe había recibido de Betty.
Webb se trasladó a Porstmouth y entrevistó a los Hill durante más de seis horas. Fue un interrogatorio duro, agotador, pero no hubo contradicciones; todo le pareció fidedigno a Webb, porque en su informe a Hall concluía con una afirmación rotunda: «Mí opinión, después de interrogar a esta pareja y de estudiar sus reacciones y caracteres, es que contaban la verdad y que el incidente ocurrió exactamente como ellos me lo contaron».
El informe de Webb, un científico con fama de meticuloso y veraz en sus investigaciones, impresionó a otros dos investigadores: Robert Hohman, escritor especializado en temas científicos, y C. D. Jackson, destacado ingeniero electrónico.
Ambos se interesaban en el tema OVNI, pero sin dar mucho crédito a las tesis extraterrestres. No obstante, la aventura de los Hill les resultó tan interesante que no dudaron en hablar con Keyhoe y, finalmente, convencidos por éste de la importancia del caso, se trasladaron a Portsmouth.
La entrevista de los dos científicos con los Hill tuvo lugar el 25 de Noviembre y en ella estuvo presente el comandante James McDonald, oficial de las Fuerzas Armadas norteamericanas, que era amigo íntimo del matrimonio. Fue una entrevista -como la de Webb- casi policíaca, una entrevista que se prolongó desde el mediodía hasta la medianoche, pero que, con ser tan dilatada como rigurosa, al final toda la atención quedó centrada en aquellas dos horas de retraso en el viaje, algo que hasta entonces había casi pasado desapercibido.
«Súbitamente me sentí como petrificado -comentó más tarde Barney- cuando ante las preguntas de esas dos personas advertí por primera vez que, a la velocidad que suelo conducir, hubiéramos debido llegar a casa por lo menos dos horas antes. Normalmente tardo menos de cuatro horas en venir de Colebrook hasta aquí, y sabemos que aquella noche salimos a las diez y cinco. Eso, aún contando con la parada que hicimos en la carretera y teniendo en cuenta que nunca estuvimos parados más de cinco minutos.»
«Aquella tarde -escribió Fuller en su libro El viaje interrumpido- a los ojos del grupo reunido en el cuarto de estar de los Hill, esas dos horas se convirtieron en un misterio importante. Los Hill intentaron resolverlo, pero lo cierto es que les fue imposible explicar qué habían hecho durante ese tiempo; tampoco recordaban lo ocurrido durante los cincuenta y seis kilómetros que hay entre Indian Head y Ahsland. Ahora se sentían más perplejos y confusos que nunca.»
Y fue McDonald quien, entonces, aconsejó a sus amigos, los Hill, que recurrieran a la hipnosis. «En cierto modo -argumentó el comandante McDonald- habéis sufrido un trauma violento, parecido al del soldado que no puede hacer frente a la batalla, circunstancia que suele producir amnesia temporal y que, muchas veces, ha sido tratada con éxito mediante hipnosis médica.»
Hohman y Jackson se mostraron de acuerdo con McDonald. Y llegaron a más: ante la necesidad de un hipnólogo de confianza, se ofrecieron a ser ellos quienes lo buscaran.

La Enfermedad De Barney
Barney Hill a causa de la abducción sufrida la noche del incidente, provocó en él un estado de angustia la cual le provocó ciertas irregularidades en su estado de salud.
Pero Hohman y Jackson no acababan de encontrar el hipnólogo adecuado y así fueron pasando los meses. Ya en Febrero de 1962 Betty y Barney iniciaron una serie de viajes al lugar del incidente. Fueron meses de peregrinaje. Al principio iban dos o tres veces al mes e inspeccionaban el lugar de los hechos, intentaban recordar... Pero el éxito fue casi nulo y posteriormente fueron espaciando los viajes.
Como era de esperar, los Hill iban siendo víctimas de la creciente tensión que en ellos generaba el incidente. Tenían una historia inacabada que no podían dejar a un lado; no podían ya limitarse a olvidar. Así, ambos fueron generando un estado de angustia que, a Barney, le provocó una hipertensión y serios trastornos estomacales que degeneraron en úlcera de duodeno. Empezaron a salirle también una serie de verrugas en la zona de la ingle, que formaban un círculo casi perfecto. Todo esto llevó a Barney a la consulta de un médico, el doctor Patrick J. Quirke. Pero éste, aun conociendo el incidente que los Hill habían vivido en Indian Head, recomendó dejar para más adelante las sesiones de hipnosis regresiva que Barney le pedía.
Pero Barney no mejoraba; por el contrario, su tensión era más alta, cosa que esta vez él atribuyó a su trabajo nocturno y ala ausencia de sus hijos, que vivían ahora en Filadelfia. El mismo doctor Quirke le recomendó que visitara a un psiquiatra amigo -Duncan Stephens- que vivía cerca de Portsmouth. Y así lo hizo Barney en el verano de 1962. Pero esta vez Barney nada dijo del incidente de Indian Head; se limitó a narrar sus problemas emocionales y sociales. De manera que el doctor Stephens dirigió su atención a los conflictos que en su niñez y juventud había tenido que vivir Barney debido al color negro de su piel. Y también a los que había generado el que hubiera tomado a una blanca por esposa. Y cuando, meses después de esa terapia, Barney le habló del incidente de Indian Head, que le seguía atormentando, el doctor Stephens lo consideró secundario, algo casi anecdótico dentro de la terapia.