Los ultimos días de noviembre y los primeros de diciembre fueron de otro mundo. Estaba con Isabel casi todo el tiempo, tenía el apoyo de mi aliado Marín Curiel y todo estaba en paz. Me escapaba con ella cuando podía y todo parecia perfecto. Como ya lo he dicho antes, contaba con el apoyo de Luis y fue gracias a el que tuvimos algunas escapadas. En una de esas, en un momento de distracción terminamos en el Aeropuerto, pero nos la pasamos muy bien, hasta se me olvidó que tenia que cruzar la ciudad para llegar a mi casa. Y en otra, que considero la más relevante, decidimos ir al cine, en específico al de Coapa. Curiosamente ese día yo iba de camisa y corbata por cuestiones escolares y me veía algo...inusual. Pensé que iríamos temprano, pero se atravesó un compromiso...la fiesta de una de nuestras amigas. Isabel no sabía que hacer, y yo le dije que la acompañaba a dónde quisiera, y terminamos decidiendo que a la fiesta y que el cine despues. Le pedimos ayuda a un par de chicas, amigas de Isabel: Ariadna y Arianna (Anoten este nombre). Nos dijeron que fueramos al cine, total, hicimos lo contrario. Ese dia conocí a Arianna, aunque de momento estaba tan embelesado con Isabel que no le tome importancia. Luis tambien iría a la fiesta, y se ofreció a llevarnos. Sería por Tacuba. El iba con una señora joven, de apariencia de unos 35 años de nombre Lidia. En el camino fuimos observando el coqueteo de ellos dos, no es muy normal observar como coquetean un par de adultos de mas de 35 años. Llegamos con sumos problemas a la fiesta y para nuestra sorpresa casi no había nadie. Solo unos cuantos amigos, uno ebrio y los otros dos bebiendo, pero sin emborracharse. Isabel se distrajo mucho con ellos.
De pronto ellos se fueron a un cuarto y nos quedamos solos Rodrigo (con caguama en mano) y yo, platicamos de nuestros problemas, me invitó a beber, yo me negué. Fuimos despues a donde estaban el resto, encontre a Isabel bebiendo, cosa la cual no me agradó mucho.
Se organizo un juego de botella a base de castigos. Fue un verdadero desafió para mí. Soportar que un par de gilipollas le mordieran el labio y la besaran no fue facil, pero resistí y me felicité a mi mismo más tarde por ello. Por mi parte, me besó una chica pero no sentí nada. Volvimos pronto de la fiesta y nos despedimos.
Mas tarde Isabel me pidió disculpas por lo ocurrido y acepté, lo dijo de tal forma que era casi imposible no creerle y hasta mse sentí feliz por su confianza. Esa había sido nuestra prueba o ¿quizá no?...